Delirio

 

delirio

Editorial Delirio se ha construido sólidamente en la inconsciencia, de ahí que sea un delirio cuadrado. Su catálogo es tan dispar que cuando entras en su sede,  en Salamanca, los relojes invierten sus manecillas. Este magnetismo de feria, que olvida sus condiciones físicas y se centra en el movimiento indisciplinado del sonajero de un bebé, sin embargo tiene una lógica aplastante: un cierto orden dentro de un cierto caos, un “toma lo tuyo, dame lo mío”, un intento por regularizar las excentricidades y los proyectos que ya se perpetraban mucho antes de que la editorial naciera.

Por lo tanto Delirio no es más que un esfuerzo por triangular las Bermudas. Para ello se vale de tres vértices ya consabidos: la poesía, la narración y el ensayo. El primero de ellos, la poesía, tiene su fundamento en el Festival y Encuentro de las Artes y la Poesía en el Medio Rural (PAN), reunión que se celebra hace más de ocho años en la localidad de Morille hacia mediados de julio, y en la que los poetas participantes son alojados durante tres días en las casas de los habitantes del pueblo. La colección de poesía Krámpack, no elude la afirmación de que las publicaciones poéticas están basadas en el riguroso método científico y objetivo de la pura y simple amistad.